Jóvenes, videos y violencia en la Medellín de los 90*

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por Carlos Obando

Mayo del 68 en Paris Francia; una multitud de jóvenes salieron a la calle a manifestarse en contra de la guerra, de las normas diseñadas por los adultos, del orden establecido que les dejaba como única alternativa la de convertirse en prósperos banqueros o en amas de casa resignadas.

Agosto 21 de 1969, la pradera de Woodstock vio cómo miles de jóvenes unidos por la música, única arma para combatir la desesperación y la impotencia, manifestaron sus ideales, experiencias y deseos en un evento artístico que cerraba una década marcada por la búsqueda de ideales radicalmente opuestos al orden establecido.

Se trataba del festival de las flores que consagró al movimiento hippie como una forma de rebeldía iconoclasta en todo el mundo. Veníamos de la guerra del Vietnam, aún sentíamos la fuerte presencia de la revolución cubana liderada por el Che Guevara y Fidel que puso a soñar a los pueblos latinoamericanos; Colombia como el que más, en el final de las injusticias sociales y la búsqueda de utopías realizables.

Marylin Monroe encandilaba con su glamour y desparpajo a miles de cinéfilos y era el centro de los escándalos en la mismísima Casa Blanca en Washintong. Luther king, pregonando la paz y el amor como forma de vida, reivindicaba los derechos de la raza negra en la xenofóbica sociedad norteamericana. The Beatles, con su look, su música y sus letras melodiosas, y John Lennon como estandarte revolucionaba las costumbres musicales en Liverpool y luego en una suerte de viaje mágico se extendía por todos los rincones del orbe. Y Jimi Hendrix, ¡!OH!! Jimi Hendrix, con su prodigiosa guitarra eléctrica arrastraba una gran masa de jóvenes necesitados de sensaciones fuertes. Rock duro y pesado.

Woodstock el mayor festival de música y arte de la historia fue el clímax de todo esto y mucho más, porque allí también se escuchó la música de Bob Dylan, la rasgada voz de Janis Joplin. Joe Cocker apenas era un jovencito y Santana, el gran Carlos Santana que aún nos encanta con su guitarra, empezaba a cautivar corazones al ritmo de su música y cierta atmósfera cargada de marihuana. Woodstock fue espectáculo no sólo por la música, sino también por las expresiones de paz y amor. Icono de una generación. Sexo, drogas y rock and roll.

Toda esta ola de juventud que movía el mundo también llegó a Colombia. A Medellín (que es de lo que yo voy a hablar hoy) llegó en forma de Poesía y Música. El nadaismo; hecho de poetas de Medellín que se autoproclamaban como locos, geniales y peligrosos, empezaba a socavar las costumbres más puritanas de una sociedad paisa pacata y moralista. El rock nos convocaba en una copia criolla del Woodstock en su festival de Ancón en 1971. Un festival que puso los pelos de punta a los obispos de la ciudad, a los políticos de turno y a la oligarquía más rancia emparentada más con las modas del Vaticano que con la presencia de los hippies de los que apenas se tenía noticias.

De esa juventud de la posguerra de Vietnam, felizmente desorientada, decepcionada, coqueta con las drogas blandas y el alcohol, pasamos en los ochenta a una juventud crecida y alimentada por las drogas duras y el imperio del narcotráfico. La droga deja de ser el sueño de los ángeles, drogos de buenas familias y se convierte en la furia del demonio.

Es cierto que en los setenta muchos jóvenes, murieron como murió Jimi Hendrix o Janis Joplin, embebidos en un viaje sin retorno, devorados por hongos mágicos, suicidados en el mar Pacifico o en las selvas costeras de nuestro país, después de noches interminables de sobredosis; como le ocurrió al mejor amigo del poeta Andrés Caicedo: Manolin Camacho que no se sabe cómo o porqué se bebió una mezcla de analgésicos para caballos y liquido de freno para aviones.

Pero como lo acabo de decir después de esta generación, llegaría, ya en los finales de los ochenta y comienzos de los noventa, las primeras victimas de la decadencia en la que caería la capital de la Montaña, como se le conoce a Medellín. Aquí la droga fue otro asunto de negocios turbios, políticos enajenados, empresarios ambiciosos y corrupción rampante. Bandas y redes delincuenciales fueron creadas y financiadas por el narcotráfico para vigilar y fortalecer la producción de cocaína, o para cuidar y proteger a los narcos, o simplemente para ajustar cuentas: cobrar venganzas o asesinar a políticos, jueces y periodistas que se interpusieran en sus actividades delictivas. La imagen de la ciudad cambio de manera radical y perniciosa. Y gracias a un tal Pablo Escobar, Medellín ¡oh! ciudad de poetas ayer, ahora de narcos, se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo y en la capital mundial de la droga.

Medellín pasó, pues, de ser la ciudad de los Poetas y los Rockeros a la ciudad de los Sicarios y los Narcotraficantes. La ciudad en los ochenta y noventa mostró su lado más oscuro y puso a circular en el planeta la idea perversa de que todos los nacidos y criados en ella inevitablemente somos narcotraficantes o sicarios. En menos de una década se convirtió en la ciudad con el más alto índice de muertes violentas en todo Latinoamérica y un porcentaje altísimo de esas muertes eran jóvenes entre los 15 y los 25 años. Los jóvenes, claro, eran tanto autores como víctimas de esas muertes violentas en la ciudad: victimas y victimarios.

Y entonces, ¿qué hacer? aquéllos que no le apostaban a tan macabro panorama.

Fue en ese momento cuando la Fundación Social y la Corporación Región de Medellín, dos ONGs importantes en la ciudad quisieron estudiar el problema y proponer alternativas de solución. El resultado fue el proyecto de comunicación audiovisual para la convivencia juvenil "Muchachos A Lo Bien".

Partiendo del supuesto de que una causa importante de la violencia radicaba en la exclusión que sufrían los jóvenes por la falta de reconocimiento que la sociedad daba a sus maneras de ser, el proyecto se formuló con el objetivo de contribuir a la formación para la convivencia democrática entre los jóvenes y proponer a la sociedad nuevos imaginarios sobre la juventud, de manera que los medios contribuyeran a legitimar y reconocer las nuevas formas de ser joven en la ciudad.

La serie televisiva Muchachos a los bien se creó como una respuesta a los ideales de muerte y lucro rápido que estaban orientando a la juventud de Medellín a partir del cultura de la muerte y el ascenso rápido por la vía del narcotráfico y el sicariato. La serie, recrea los caminos de muy distintos jóvenes de la región, refleja la diversidad de pensamientos y de propuestas y demuestra que no todos por ser jóvenes son violentos o por haber nacido en los barrios altos y en las comunas más pobres son soldados de las guerras que se libran en Colombia.

Se hizo una primera serie en la que se abordó el tema del respeto por la diferencia. Y luego una segunda serie en la que el tema era las formas de participación que tenían los jóvenes en la ciudad  En esta segunda serie, tuve la oportunidad de trabajar como investigador, guionista y realizador y por esa vía pude conocer de cerca el entramado de sus sueños y sus ilusiones, la precariedad de sus barrios y la riqueza de sus esperanzas....

En Una nota de vida (primer documental que veremos), la música es el personaje principal. A través de él, vamos descubriendo la ciudad, las diversas miradas sobre el vestir, el hablar, el sentir, el respeto por la diferencia y la convivencia con el otro. El documental cruza diversas estéticas y ritmos musicales con el único objetivo de entender que la diferencia nos enriquece, enriquece la sociedad en que vivimos y es condición esencial para la construcción de la democracia.

En Sueños, mujeres y videos (segundo documental), mostramos diversas formas de organización social de los jóvenes, a pesar de la crisis que vivía la ciudad. Se cruzan aquí tres categorías sociales de jóvenes que normalmente no se encuentran, no se conocen, y por tanto se producen desconfianza. Mujeres de clase social alta que sueñan con hacer cine, jóvenes de clase media que se reúnen alrededor de las divas de la música pop latina y jóvenes de uno de los barrios más pobres de Medellín, que se juntan para construir un proyecto de empresa solidaria en vez de alistarse en los ejércitos que hacen la guerra en las comunas de la ciudad. http://es.youtube.com/watch?v=pbUfjp4kgdg

Relaciones y encuentros de Muchachos A lo bien, es decir, no alrededor de la muerte, sino de la vida. Con todas sus diferencias y sus valoraciones, pero reconciliados  con el respeto y el amor por la vida. Jóvenes escuchados, aceptados, valorados. O como dice el cuentero Nicolás Buenaventura: Oídos, porque "oír es la forma más elemental de amar"

http://es.youtube.com/watch?v=ljLDmyBtbHQ

http://es.youtube.com/watch?v=ePii8PtzfyQ

http://es.youtube.com/watch?v=pvcKYtGepCA

* Presentación de la Docu-video-conferencia realizada en Barcelona, España, 2007

 

06/05/2008 02:53 Autor: CARLOSO. leer completo. Tema: Hablemos del Video.

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