Se muestran los artículos pertenecientes al tema Hablemos del Video.
EL LENGUAJE SE MUEVE

o el videotexto como género
Por Carlos Obando Arroyave
“Las sociedades - dice McLuhan, en ’El medio es el masaje’- siempre han sido moldeadas más por la índole de los medios con que se comunican los hombres que por el contenido mismo de la comunicación.”
Toda época tiene su espacio y su tiempo propio, y esa parece ser una característica histórica. Toda época se articula en un devenir que le confiere la gracia de operar respecto a una forma privilegiada. Toda época requiere de una sustancia que le permita expresarse; se acoge, pues, a una estructura que le permita revelar sus verdades, y parece ser que esto, además, no es nuevo. La literatura, el teatro, la pintura, la música y la arquitectura son las artes que han marcado con cierto dominio la cultura en épocas disímiles. Ellas, no sólo desde una filosofía preocupada por entender la manera como se insertan en la sociedad sino también porque la producción, llamémosla poética, han contribuido a que ciertos rasgos permitan identificarlas como propias de un período o época determinada. No es un secreto la influencia y aporte a la sociedad y a la cultura de la pintura en el Renacimiento, de la música en el período Clásico, del teatro en la época Victoriana o de la literatura en la Modernidad.
Hay formas de producción artística que funcionan como indicativo dominante y privilegiado y que trazan la cultura de una época con una serie de marcas ineludibles. Las colectividades humanas también cambian y, tal vez por ello, su sensibilidad y las maneras de producir sentido se transforman. El modo en que lo sensorial se cambia está condicionado no sólo por lo natural sino por el devenir histórico, es decir, la humanidad descubre nuevos emplazamientos, dispositivos tecnológicos, si se quiere, que la invitan a caminar en este o aquel horizonte.
Pero bien, con la Edad Moderna, y la llegada del capitalismo, se inaugura la época de la reproductibilidad técnica, aquella de la que habló Walt
EL VIDEO: LA EMOCIÓN DEL SIGNO O (PER)VERSIONES DE LA IMAGEN

"Decía Robert Bresson que el futuro del cinematógrafo pertenecería a un puñado de jóvenes que vivirían empeñándose para hacer películas al margen de las imposiciones y de los formatos de consumo"
Scope, número 15, 2003
(Pre)introducción (in-necesaria)
Este artículo está lleno de paréntesis, de guiones, de "entre-comillados", es decir de (in)presiciones, de (in)congruencias, de tacha-duras, de doble-lecturas. En una palabra; está repleto de (des)figuraciones, pues en última instancia no hace otra cosa que mover(se) (en) un terreno maleable y complejo: el de la cita, la tachadura, el collage.
Resumen
El nuevo arte se llama Video. Y en este evangelio audiovisual todo vale: el uso y el abuso, el antojo y la razón, el facilismo digital y la hinopsis mediática. Y no es nuevo, por nuevo, sino porque llama la atención y despierta curiosidad sab
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UNA MUJER EN BARCELONA

Por Carlos Obando
Viendo el trabajo de esta mujer con más de 70 años y 35 haciendo documentales se aprende lo que es un espíritu libre. Su vida está marcada por la irreverencia, la valentía y el poder de la palabra y la imagen. Mujeres desoladas, mujeres enfermas terminales, mujeres que abortan y que paren en medio de los pesticidas vertidos en los cultivos de flores, en "Amor, mujeres y flores". El trabajo infantil en las canteras de piedra en "Chircales". Los sobrevivientes de las luchas por la tierra en un país de campesinos en "Nuestra voz de tierra, memoria y futuro". "Amapola, la flor maldita", "Los hijos del trueno", "La hoja sagrada", trilogía sobre los cultivos ilícitos en Colombia o "Nunca más" donde los desplazados de una violencia con nombre propio: grupos armados que utilizan la masacre y el desplazamiento de poblaciones enteras como estrategia de una guerra que lleva más de cincuenta años, son algunos de los documentales que vimos de Marta Rodríguez, cineasta rescatada del olvido, en el reciente festival de Docúpolis de Barcelona.
Y ¿quién es Marta Rodríguez?, pues una mujer sencilla, colombiana, con rostro de indígena y voz potente que no ha hecho otra cosa que ir a contracorriente documentando una tierra de excluidos y parias. Una cineasta censurada en su propio país, que no ha dependido de subvenciones, no ha coqueteado con el poder o el güeto de la industria local para decir y narrar lo que se le ha dado la gana.
Si hubiese que escoger una palabra, un verbo, para entender su filmografía, ese es denunciar. Denunciar la densa y oscura presencia de las multinacionales en América Latina, el capitalismo salvaje, el neoliberalismo. Denunciar la guerra de la coca que nutre y sostiene el conflicto. Denunciar el accionar de guerrillas, paramilitares y narcos que desmantelan y azotan la población civil en nombre de la justicia y dizque la paz.&nb
... (... continúa)Jóvenes, videos y violencia en la Medellín de los 90*

por Carlos Obando
Mayo del 68 en Paris Francia; una multitud de jóvenes salieron a la calle a manifestarse en contra de la guerra, de las normas diseñadas por los adultos, del orden establecido que les dejaba como única alternativa la de convertirse en prósperos banqueros o en amas de casa resignadas.
Agosto 21 de 1969, la pradera de Woodstock vio cómo miles de jóvenes unidos por la música, única arma para combatir la desesperación y la impotencia, manifestaron sus ideales, experiencias y deseos en un evento artístico que cerraba una década marcada por la búsqueda de ideales radicalmente opuestos al orden establecido.
Se trataba del festival de las flores que consagró al movimiento hippie como una forma de rebeldía iconoclasta en todo el mundo. Veníamos de la guerra del Vietnam, aún sentíamos la fuerte presencia de la revolución cubana liderada por el Che Guevara y Fidel que puso a soñar a los pueblos latinoamericanos; Colombia como el que más, en el final de las injusticias sociales y la búsqueda de utopías realizables.
Marylin Monroe encandilaba con su glamour y desparpajo a miles de cinéfilos y era el centro de los escándalos en la mismísima Casa Blanca en Washintong. Luther king, pregonando la paz y el amor como forma de vida, reivindicaba los derechos de la raza negra en la xenofóbica sociedad norteamericana. The Beatles, con su look, su música y sus letras melodiosas, y John Lennon como estandarte revolucionaba las costumbres musicales en Liverpool y luego en una suerte de viaje mágico se extendía por todos los rincones del orbe. Y Jimi Hendrix, ¡!OH!! Jimi Hendrix, con su prodigiosa guitarra eléctrica arrastraba una gran masa de jóvenes necesitados de sensaciones fuertes. Rock duro y pesado.
Woodstock el mayor festival de música y arte de la historia fue el clímax de todo esto y mucho más
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